TABACO Y DINERO DE MOLLINA PARA EL HOSPITAL DE SANGRE DE ANTEQUERA. 1921-1922


Durante algún tiempo, en los años veinte del pasado siglo, y en plena guerra del Rif, lo que hoy es colegio María Inmaculada de Antequera –aún sin terminar- se usó como hospital de sangre atendiendo a los heridos de la guerra de África.

En Mollina se recogían donativos para ayudar a los soldados allí ingresados. De esos donativos tenemos constancia de algunos de ellos.

Hay que tener en cuenta que poco antes -22 de julio a 9 de agosto de 1921- había tenido lugar el desastre de Annual, la más grave derrota española en el Rif en la que perecieron alrededor de once mil quinientos soldados españoles -ocho mil españoles y dos mil quinientos rifeños leales al Gobierno encuadrados en unidades indígenas-.  Ese año se suspendió la feria en Mollina.       

El 23 de octubre de 1921 El Sol de Antequera nos traía en su página cinco la noticia de que el Ayuntamiento de Mollina y los vecinos habían reunido doscientas pesetas para el hospital.

En la misma noticia se nos decía que don Antonio Vergara Pérez, Remate, había puesto de su bolsillo otras doscientas, en agradecimiento por el trato recibido por su hijo –Gonzalo concretamente- en el hospital.


Imagen 1. Recorte de El Sol de Antequera del 23 de octubre de 1921.


 

Esas doscientas pesetas aparecen recogidas en la relación de donativos aparecida la semana siguiente en la página siete de ese mismo semanario:


Imagen 2. Recorte de El Sol de Antequera del 30 de octubre de 1921.



Al final de la relación de donativos en metálico aparecían los donativos en especie. Alimentos y tabaco sobre todo.

Para hacernos una idea de lo que eran doscientas pesetas -cuarenta duros- en aquel tiempo, decir que un año antes se había comprado una parcela de olivar de una aranzada en el paraje conocido como La Sesenta por esa misma cantidad.


Este mismo semanario, en su edición del trece de noviembre de 1921 nos decía:


Un acto en extremo simpático se llevó a efecto el domingo último. Fué, la entrega de un obsequio de tabaco y dinero hecho a los soldados, por una comisión de dos niños—Manuel García González y Joaquín Borrego Alarcón — que acompañados de, su profesor don Florentino Ruiz, maestro de una escuela de patronato de Mollina, vinieron a hacer entrega de las 82 pesetas recaudadas con dicho objeto entre los niños de la mencionada escuela. 
Los pequeños escolares ofrecieron el obsequio, dirigiendo a los soldados breves pero sentidos y patrióticos discursos, que fueron muy aplaudidos. 
Y ya que de Mollina hablamos, hemos de consignar los esfuerzos que el pequeño pueblo del partido realiza en pró de este hospital, para cuyo sostenimiento remitió hace pocos días cuatrocientas pesetas, producto de una función de cine organizada en la vecina villa, con el expresado objeto. 


Imagen 3. Recorte de El Sol de Antequera del 13 de octubre de 1921.

 

 

No tenemos muchas noticias de esa escuela de patronato. Aventuramos una hipótesis: Podría estar dicha escuela en la casa cedida a su sobrina en herencia por el impostor y eclesiástico mollinato  Francisco de Rojas. Puede que este señor de Rojas tuviera a su muerte aún sin gastar algo de dinero del sustraído a una viuda rica de Chinchón. Por eso, y viendo la no existencia documental en el archivo municipal de esa escuela, deberíamos hablar más bien de una escuela de doctrina y no de una escuela municipal.


Por cierto, lo de la desaparición de dineros de la viuda, así como de otras fechorías cometidas por este individuo, sí que hay documentación histórica.


Por otra parte sabemos que don Florentino Ruiz llegaría a ser alcalde de Mollina pocos años después.


El 30 de octubre de 1921 se celebró en el Teatro Cinema, en la calle del Horno, una función de cine en donde también colaboraron los distribuidores de la película. Todo lo recaudado fue para los soldados heridos de África. Así nos lo hacía saber El Sol de Antequera, en la página siete de la edición del día 11 de diciembre de 1921:


Imagen 4. Recorte de El Sol de Antequera del 11 de diciembre de 1921. 



El cine era propiedad de Paco Rubio Casero, conocido empresario que tenía además en la plaza un establecimiento de telas y confección y estaba casado con la maestra María del Carmen Aracil Díaz.



Ya en 1922 vemos cómo otro mollinato aportaba para los gastos del hospital:


Imagen 5. Recorte de El Sol de Antequera del 8 de enero de 1922.

 


En su edición del 22 de enero de 1922 se daba cuenta de la entrega de 250 pesetas obtenidas mediante la venta de lotería:


Imagen 6. Recorte de El Sol de Antequera del 22 de enero de 1922.

 

 











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