BANDOLEROS VIOLENTOS. 1905

 

La mala literatura, y no digamos la televisión, han hecho un daño enorme en la correcta visión del fenómeno del bandolerismo. Si a eso añadimos los esfuerzos de ayuntamientos de nuestra época de neocaciquismo democrático por ocupar espacios en Fitur a costa de lo que fuera, podemos apagar e irnos.

Geográficamente podemos decir que Mollina estaba dentro de lo que se considera como los Santos Lugares del bandolerismo. El bandolerismo se dio en nuestra zona mucho más que en otras. Lo de Sierra Morena y el bandolero a caballo soltándose el pelo es un invento literario. Fue el célebre autor de folletines Manuel Fernández y González quien publicó El rey de Sierra Morena entre 1871 y 1874. Allí presentaba a José María El Tempranillo, nacido en Jauja, herido de muerte en término de Mollina y enterrado en La Alameda y con compañeros bandoleros mollinatos,  correteando por los Montes Marianos. Desde entonces lo que ocurrió en nuestra zona se ha llevado a la memoria colectiva a otra zona que no tiene nada que ver con ésta.

Por otra parte las películas folklóricas y las series romanticonas de televisión vistieron a nuestros bandoleros como si estuvieran sacados de un cuadro de Goya.  Nada más lejos de la realidad. Los bandoleros, incluidos los mollinatos, iban vestidos igual que sus paisanos. No llamaban la atención. Por mucho que digan en más de un pueblo que hacen fiestas de bandoleros de azúcar los bandoleros auténticos iban vestidos de diario, no para salir en internet.

Vamos a poner dos ejemplos. El primero es Francisco Ríos González, llamado El Pernales, Estepa, 23 de julio de 1879, Villaverde de Guadalimar, 31 de agosto de 1907. Ésta fotografía es de poco antes de morir con 28 años.

 

Fotografía de El Pernales.

 

Si nos fijamos bien, el bandolero viste lo que aquí se llamaba una blusa de lona, usada por los obreros mollinatos hasta bien entrada la década de los sesenta del pasado siglo.

 

El otro ejemplo es el de Joaquín María Carlos José Camargo Gómez, conocido como El Vivillo, Estepa, 4 de marzo de 1866, Buenos Aires, 17 de julio de 1929. En esta fotografía se disponía a coger el vapor con destino a la Argentina en 1911. Lógicamente iba vestido para la ocasión.


Fotografía de El Vivillo.

 

 

Pasemos ahora a la noticia que nos importa.

El Defensor de Granada, en su edición del martes 5 de setiembre de 1905, año XXVII, número 13.679, nos decía en su página cuatro:

 

El bandolerismo en Antequera.

El bandolerismo- Otro asalto.- Atado á un árbol.- El robo.- Consideraciones.

Hace días dábamos cuenta del grave suceso ocurrido al rico propietario de Antequera D. Carlos Blázquez Tagle y hoy tenemos que referir á los lectores otro asaltó en despoblado, ocurrído aI aperador de D. Cristóbal Domínguez de esta misma ciudad.

Dícese que anteayer el aperador estuvo en Antequera, en donde pasó el día, y, ya entrada la tarde, salió 1en dirección á Mollina, donde (ó en un cortijo cercano) habita una hija suya, viuda y con varios hijos.

Al llegar cerca de este pueblo y en el sitio conocido por la “Fuente de Mollina” se detuvoá dar agua al caballo que montaba. Esto ocurrió serían próximamente las nueve de la noche. Cuando bebió el caballo cruzó por unos olivares, para llegar más pronto; y no había hecho más que andar un corto trayecto, cuando dos hombres armados le dieron el ¡alto!

El aperador trató de defenderse, pero no pudo y á viva fuerza le hicieron que se apeara. Después, y una vez  desarmado, lo llevaron casi arrastrando á uno de los árboles, á cuyo tronco lo ataron fuertemente, lo registraron y se llevaron diez ó doce duros que llevaba para socorrer á su hija, á quíen iba á visitar.

En este estado, es decir, atado fuertemente á un árbol, permaneció toda  la noche, hasta que, por la mañana, la gente que pasaba se apercibió de las voces que daba el pobre hombre y, acercándose á él,  lo desataron.

Como se ve, el bandolerismo toma en esta parte de Andalucía caracteres imponentes.

El terror aumenta, como es consiguiente, y las autoridades deben adoptar todas cuantas medidas estén á su alcance, que son muchas, y dar unas cuantas batidas para limpiar de estos contorno (sic) de tanta gente maleante, garantizando de este modo á la población la seguridad de que hoy carece.- X

 

 

Recorte de El Defensor de Granada de 5 de setiembre de 1905.

 

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